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MUSICA
El Cordero y el Libro de los siete sellos
5:1 Después vi en la mano derecha de aquel que estaba sentado en el trono, un libro escrito por dentro y por fuera, y sellado con siete sellos.
5:2 Y vi a un Ángel poderoso que proclamaba en alta voz: "¿Quién es digno de abrir el libro y de romper sus sellos?"
5:3 Pero nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de ella, era capaz de abrir el libro ni de leerlo.
5:4 Y yo me puse a llorar porque nadie era digno de abrir el libro ni de leerlo.
5:5 Pero uno de los Ancianos me dijo: "No llores: ha triunfado el León de la tribu de Judá, el Retoño de David,
y él abrirá el libro y sus siete sellos".
5:6 Entonces vi un Cordero que parecía haber sido inmolado: estaba de pie entre el trono y los cuatro Seres Vivientes, en medio de los veinticuatro Ancianos. Tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios
enviados a toda la tierra.
5:7 El Cordero vino y tomó el libro de la mano derecha de aquel que estaba sentado en el trono.
5:8 Cuando tomó el libro, los cuatro Seres Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron ante el Cordero. Cada uno tenía un arpa, y copas de oro llenas de perfume, que son las oraciones de los Santos,
5:9 y cantaban un canto nuevo, diciendo:
"Tú eres digno de tomar el libro
y de romper los sellos,
porque has sido inmolado,
y por medio de tu Sangre,
has rescatado para Dios
a hombres de todas las familias,
lenguas, pueblos y naciones.
5:10 Tú has hecho de ellos un Reino sacerdotal
para nuestro Dios,
y ellos reinarán sobre la tierra".
5:11 Y después oí la voz de una multitud de Ángeles que estaban alrededor del trono, de los Seres Vivientes y de los Ancianos. Su número se contaba por miles y millones,
5:12 y exclamaban con voz potente:
"El Cordero que ha sido inmolado
es digno de recibir el poder y la riqueza,
la sabiduría, la fuerza y el honor,
la gloria y la alabanza".
5:13 También oí que todas las criaturas que están en el cielo, sobre la tierra, debajo de ella y en el mar, y todo lo que hay en ellos, decían:
"Al que está sentado sobre el trono y al Cordero,
alabanza, honor, gloria y poder,
por los siglos de los siglos".
5:14 Los cuatro Seres Vivientes decían: "¡Amén!", y los Ancianos se postraron en actitud de adoración.
Haile Selassie I (nacido Tafari Makonnen, 23 de julio de 1892 – 27 de agosto de 1975) fue el último emperador de Etiopía (de iure: 1931-1974; de facto: 1916-1936 y 1941-1975) En 1931 asume al trono el emperador Haile Selassie, estableciendo un régimen absolutista, que se postergaría con la invasión Italiana en 1936, para volver a tomar el poder en 1952 y finalizar en 1974 con la revolución interna.
Hijo del Ras Makonnen Woldemikael Gudessa -gobernador de Harar-, y de la Weyziro (Dama) Yeshimebet Ali Abajifar. Haile Selassie pertenecía a la dinastía Salomónica, una de las más largas del mundo. Los etíopes afirman que su dinastía son descendientes de la unión del Rey Salomon y la Reina de Saba Makeda, como lo explica el Kebra Nagast Libro que fundamenta la dinastía Etiope en el Cristianismo Copto o Etiope (usando textos del Antiguo y Nuevo testamento) uno de los primeros cultos Cristianos en existir. Haile Selassie I descendía por línea paterna (más concretamente de su abuela, la princesa Tenagnework Sahle Selassie, tía del emperador Menelik II). Entre los etíopes se le conoció como Janhoy, Talaqu Meri, Abba Tekel.
La emperatriz Zewditu le coronó negus (regente) en 1928. Tras la muerte de ésta, fue proclamado y coronado Negus Nagast ze-'Ityopp'ya (Rey de Reyes de Etiopía) el 2 de noviembre de 1930 en un acto al que asistieron representantes de 12 países extranjeros, incluyendo al príncipe Enrique, duque de Gloucester (hijo de Jorge V y hermano de Eduardo VIII y Jorge VI) y al mariscal francés Franchet d'Esperey.
En 1935 los ejércitos italianos de Mussolini invadieron Etiopía. En junio de este mismo año el Emperador dio su famoso discurso ante la Liga de Naciones haciendo un llamado a la moralidad internacional y los principios de la seguridad colectiva. En 1936 se retiró de su país por el conflicto causado por la invasión italiana, y se instaló en Inglaterra, en la ciudad de Bath. Con el apoyo del Reino Unido logró recuperar su trono en 1941, durante la Segunda Guerra Mundial.
Después de que un golpe de Estado fracasara en 1960 mientras estaba en Río de Janeiro en 1974, fue depuesto por otro, esta vez exitoso y de orientación marxista. El nuevo hombre fuerte de Etiopía, Mengistu, lo mandó asesinar el 27 de agosto de 1975.
El movimiento Rastafari cree en el Emperador Haile Selassie como la venida de Cristo. Este movimiento se extendió principalmente en Jamaica, donde radican la mayoría de los fieles. Haile Selassie nunca estuvo de acuerdo con las ideas de que lo creyeran Dios ya que él era un Cristiano devoto, que desde pequeño fue criado en la Iglesia Ortodoxa Copta que difunde el Cristanismo Copto como el culto oficial etíope.
Los rastafaris hablan de Haile Selassie como el último monarca de la dinastía Salomónica sentado sobre el trono de David, de ahí que se cumple una profecía escrita en Apocalipsis 5, 5. En 1930 el Emperador es coronado como Rey de Reyes y Señor de Señores, y estas noticias fueron divulgadas hacia todos los ángulos de la tierra. Marcus Garvey, Jamaicano luchador de la libertad del hombre negro, dijo "Miren hacia el este, cuando el rey negro sea coronado, su liberación estará cerca", y es también acá en donde se cumple otra profecía anunciada por Marcus Garvey, para la comunidad Rastafari.
Este movimiento se llegó a conocer masivamente con el cantante de reggae Bob Marley que difundió el rastafarismo a nivel mundial.
En abril de 1966, el Emperador visita Jamaica, en donde se encuentra con 31 líderes Rastafari y conoce al pueblo jamaiquino, allí es donde funda la Iglesia Cristiana Copta Jamaiquina, para erradicar las creencias en él como la reencarnación de Jesucristo.
Para la comunidad Rastafari, nunca ha existido la muerte de Selassie, ya que les ha costado creer que hayan hecho más de 3 funerales oficiales de su muerte, para ellos si esto fue cierto, debieron haberlo desenterrado cada vez, algo que consideran ridículo. Para ellos simplemente ha desaparecido misteriosamente.


Etiopía es el estado independiente más antiguo de África, y uno de los más antiguos del mundo. Es también el único de los estados africanos que nunca ha formado parte de un imperio colonial (exceptuando los cinco años de ocupación italiana, 1936-1941). En su historia se han entrecruzado influencias de África del Norte, Oriente Medio y el África subsahariana.
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La ocupación humana en Etiopía es más antigua que en casi cualquier otra zona del globo, y es posible que la aparición del moderno homo sapiens haya tenido lugar en territorio etíope.
Existe cierta confusión entre el uso del término Etiopía en la Antigüedad y el actual. Los antiguos griegos utilizaban la palabra Aithiopia (Αἰθιοπία), que significa «el país de los rostros quemados» (de αἴθω aithô «quemar» y ὤψ ôps, «rostro») para referirse a un área muy extensa, que abarcaba Nubia, Sudán, la actual Etiopía y parte del desierto de Libia. En un sentido amplio, podía referirse a cualquier lugar de África situado al sur de Egipto. En este sentido es utilizado el término en numerosos textos, incluyendo la Ilíada (I, 423).
Los primeros datos concernientes a la actual Etiopía proceden de mercaderes egipcios que la visitaron desde el año 3000 a. C., quienes dan a esta tierra, al sur de Nubia y de Kush, los nombres de Punt y Yam. Eran la "tierra de los dioses", donde los egipcios se proveían de perfumes tales como incienso y mirra, así como de ébano, marfil y esclavos. La expedición de la que existen más datos es la organizada por la reina Hatshepsut, en el siglo XV a. C., para obtener mirra. Sin embargo, los datos son confusos, y no permiten determinar la verdadera localización de estos países ni las características de sus habitantes.
El Reino de Saba, mencionado en el Antiguo Testamento, es en ocasiones identificado como Etiopía, pero es más frecuente la opinión de que estaba situado en Yemen, como afirma la tradición árabe. Según otras teorías, sería un estado a caballo entre ambos territorios. Según la leyenda, Menelik I, hijo del rey Salomón y de la reina de Saba fue el fundador del Imperio Etíope.
El primer estado conocido que puede ubicarse con certeza en la actual Etiopía es el reino de Aksum, que toma su nombre de la ciudad de Aksum, en la Etiopía actual. Su origen, según se cree, se encuentra en la llegada alrededor del año 400 a. C. de colonos provenientes del sudoeste de Arabia. Desde el siglo III d. C., el reino de Aksum se convirtió en la principal potencia de la región, como lo atestigua el hecho de que el profeta persa Manes lo cite como uno de los grandes imperios de la época, junto con Roma, China y Persia. Se sabe que Aksum comerció con la India y el Imperio Bizantino a través del puerto de Adulis, en el Mar Rojo.
El cristianismo fue introducido en el país por el monje sirio Frumencio, quien posteriormente fue consagrado obispo de Etiopía por San Atanasio, patriarca de Alejandría. Frumencio logró la conversión del rey Ezana, del que se conservan varias inscripciones, anteriores y posteriores a su conversión al cristianismo. La Iglesia etíope, por tanto, procede de la Iglesia copta de Alejandría; como ella, permaneció fiel al credo monofisita, condenado en el Concilio de Calcedonia (451). La conversión de los etíopes debió de ser un proceso lento. De la época de Ezana data también la difusión de la escritura ge'ez. El idioma ge'ez terminó sustituyendo al griego en la liturgia; todavía hoy es la lengua litúrgica de la Iglesa etíope.
El final del reino de Aksum es tan misterioso como su comienzo. Parece ser que, a partir del siglo VIII, el avance del Islam fue dificultando cada vez más su comercio por el mar Rojo, obligando a los etíopes a replegarse hacia el sur. En el interior el reino subsistió, en franca decadencia, tres siglos más.
Quedan algunos restos arqueológicos del reino de Aksum, como los obeliscos de Aksum o de Matara, que son sin duda monumentos funerarios de los principales reyes.
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